Psicología: investigadores analizan la grasa visceral -la que se acumula en el abdomen- y su relación con el normal funcionamiento del cerebro
El peso no cuenta toda la historia: la grasa que preocupa a tu cerebro
. Un estudio revela que no toda la grasa afecta igual al cerebro: la visceral, aquella que se acumula en la cavidad abdominal, sí se asocia a un mayor envejecimiento cerebral
. Durante años hemos utilizado el peso o el Índice de Masa Corporal IMC para valorar nuestra salud.
. Pero, una nueva investigación sugiere que hay una pregunta todavía más importante: ¿dónde se acumula esa grasa?

Analizando a más de 18.000 personas, los investigadores descubrieron que la grasa visceral (la que rodea los órganos internos) se relaciona con cambios en la estructura del cerebro y con un mayor envejecimiento cognitivo, un hallazgo que refuerza hasta qué punto cuerpo y mente están profundamente conectados.
No toda la grasa afecta igual al cerebro
Durante muchos años hemos utilizado una única cifra para hablar del exceso de peso: el índice de masa corporal, o IMC.
Es una medida sencilla y útil para estimar el riesgo de obesidad a nivel poblacional, pero tiene un problema importante: trata al cuerpo como si toda la grasa fuera igual. Y no lo es.
Dos personas pueden tener exactamente el mismo IMC y, sin embargo, presentar perfiles metabólicos completamente distintos.
Una puede acumular grasa principalmente bajo la piel, mientras que otra concentra una gran parte alrededor de los órganos internos.
A simple vista podrían parecer muy similares, pero, biológicamente, sus organismos están viviendo situaciones muy diferentes.
Ahora, un estudio con más de 18.000 participantes del UK Biobank, añade una pieza muy interesante a este puzle.
Según sus resultados, el lugar donde se acumula la grasa corporal está relacionado de manera distinta con la salud cerebral y el envejecimiento cognitivo.
En particular, la grasa visceral (la que rodea órganos como el hígado o el intestino) mostró una asociación mucho más intensa con cambios en la estructura y el funcionamiento del cerebro que la grasa localizada en brazos o piernas.
La grasa no es un simple almacén de energía
Durante décadas se enseñó que el tejido adiposo era poco más que un depósito donde el cuerpo guardaba energía, para utilizarla cuando fuera necesario. Hoy sabemos que esa imagen está incompleta.
La grasa funciona como un auténtico órgano endocrino. Produce hormonas, libera moléculas inflamatorias y participa activamente en la regulación del metabolismo.
Está en comunicación permanente con el sistema inmunitario, con el hígado, con el intestino y, por supuesto, con el cerebro.
Sin embargo, no toda la grasa se comporta igual. La grasa subcutánea, situada justo bajo la piel, suele ser metabólicamente menos agresiva.
. La primera tiene que ver con la inflamación crónica de bajo grado
. La segunda apunta a la resistencia a la insulina
. También podría influir la salud vascular
Aunque el estudio se centra en neuroimagen, sus implicaciones alcanzan de lleno a la psicología. Las regiones cerebrales que mostraban una relación más clara con la grasa visceral, también participan en funciones como la memoria, la velocidad de procesamiento, la planificación, la regulación emocional y el razonamiento.
Esto no significa que una persona con mayor grasa abdominal vaya a desarrollar inevitablemente problemas cognitivos.
Sin embargo, no toda la grasa se comporta igual. La grasa subcutánea, situada justo bajo la piel, suele ser metabólicamente menos agresiva.
La grasa visceral, en cambio, permanece mucho más cerca de los órganos internos y mantiene una actividad biológica mucho mayor. Produce más sustancias proinflamatorias, favorece alteraciones metabólicas y se ha relacionado desde hace años, con un mayor riesgo cardiovascular y diabetes tipo 2.
Lo interesante es que esta nueva investigación sugiere que esa diferencia también podría extenderse al cerebro. No sería únicamente una cuestión de corazón o metabolismo. También de cognición.
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es que los investigadores no analizaron únicamente el volumen cerebral total.
Lo interesante es que esta nueva investigación sugiere que esa diferencia también podría extenderse al cerebro. No sería únicamente una cuestión de corazón o metabolismo. También de cognición.
El cerebro envejece por regiones, no como un bloque
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es que los investigadores no analizaron únicamente el volumen cerebral total.
Examinaron distintas redes funcionales del cerebro, utilizando resonancia magnética avanzada y evaluaron cómo cada una parecía envejecer, en función de la distribución de la grasa corporal.
Los resultados mostraron asociaciones especialmente claras en cuatro grandes sistemas cerebrales.
Los resultados mostraron asociaciones especialmente claras en cuatro grandes sistemas cerebrales.
El primero fue la red sensoriomotora, responsable de integrar movimiento y percepción corporal.
El segundo fue el sistema límbico, implicado en las emociones y la memoria.
El tercero correspondía a la llamada red por defecto, una de las principales protagonistas de la introspección, la imaginación y el pensamiento autobiográfico.
Por último, también aparecieron cambios en regiones profundas, relacionadas con el cerebelo y el tronco cerebral.
Lo más interesante es que estas diferencias parecían reflejar un mayor "envejecimiento cerebral" estimado mediante algoritmos que comparan el aspecto del cerebro de una persona con el esperado para su edad cronológica.
Lo más interesante es que estas diferencias parecían reflejar un mayor "envejecimiento cerebral" estimado mediante algoritmos que comparan el aspecto del cerebro de una persona con el esperado para su edad cronológica.
En otras palabras, determinados patrones de acumulación de grasa, se asociaban con cerebros que aparentaban ser biológicamente algo más envejecidos.
Cuando el cuerpo y el cerebro comparten el mismo diálogo
¿Por qué ocurriría esto? Todavía no lo sabemos con certeza, pero existen varias hipótesis plausibles.
. La primera tiene que ver con la inflamación crónica de bajo grado
La grasa visceral libera constantemente moléculas inflamatorias que circulan por el organismo. Aunque sus niveles sean bajos, mantener esa señal inflamatoria durante años, podría afectar progresivamente al funcionamiento cerebral.
El cerebro consume aproximadamente una quinta parte de toda la energía del cuerpo y depende enormemente de un metabolismo eficiente. Cuando aparecen alteraciones metabólicas persistentes, determinadas regiones cerebrales podrían volverse especialmente vulnerables.
Un peor estado de los vasos sanguíneos reduce el aporte de oxígeno y nutrientes al tejido nervioso, favoreciendo cambios estructurales con el paso del tiempo. Probablemente ninguna de estas explicaciones actúe por separado. Lo más probable es que el cerebro esté respondiendo al efecto acumulado de múltiples procesos biológicos, que interactúan entre sí durante décadas.
Lo que esto significa para la psicología
Aunque el estudio se centra en neuroimagen, sus implicaciones alcanzan de lleno a la psicología. Las regiones cerebrales que mostraban una relación más clara con la grasa visceral, también participan en funciones como la memoria, la velocidad de procesamiento, la planificación, la regulación emocional y el razonamiento.
Esto no significa que una persona con mayor grasa abdominal vaya a desarrollar inevitablemente problemas cognitivos.
La relación observada es estadística y existen multitud de factores que también influyen: genética, actividad física, sueño, alimentación, nivel educativo, enfermedades previas o estrés crónico.
Sin embargo, los resultados refuerzan una idea cada vez más sólida. La salud mental y la salud física no pueden entenderse como compartimentos independientes.
Sin embargo, los resultados refuerzan una idea cada vez más sólida. La salud mental y la salud física no pueden entenderse como compartimentos independientes.
Las emociones afectan al cuerpo. Y el cuerpo también condiciona el funcionamiento de la mente. Cada vez resulta más evidente que el cerebro forma parte de un organismo completo, no de una estructura aislada.
Quizá la enseñanza más importante de este estudio sea precisamente esa. Durante años hemos reducido el debate sobre el peso corporal a una cifra en la báscula o a un índice matemático, pero el organismo es mucho más complejo.
Más allá del IMC
Quizá la enseñanza más importante de este estudio sea precisamente esa. Durante años hemos reducido el debate sobre el peso corporal a una cifra en la báscula o a un índice matemático, pero el organismo es mucho más complejo.
Importa cuánto tejido adiposo existe. Importa dónde se acumula. Importa cuál es su actividad metabólica, e importa cómo interactúa con el resto del cuerpo.
Esta investigación no invita a obsesionarse con la grasa corporal ni convierte la grasa visceral en un enemigo absoluto.
Esta investigación no invita a obsesionarse con la grasa corporal ni convierte la grasa visceral en un enemigo absoluto.
Lo que hace es recordarnos que el cerebro no vive aislado del organismo que lo sostiene. Cada órgano influye sobre los demás, cada sistema participa en una conversación constante.
Quizá una parte importante del futuro de la psicología, consista precisamente en escuchar mejor ese diálogo entre cuerpo y mente, porque entender el cerebro, ya no significa estudiar únicamente neuronas. Significa comprender el organismo entero.
Una investigación muestra que las letras de la música pop han ido evolucionando durante las últimas décadas hasta volverse mucho menos centradas en el sentimiento de la empatía.
Según un nuevo meta-análisis, las personas tienden a creer que los demás tienen muchos más prejuicios que uno mismo.
Un promedio de exposición diaria a 1.000 lux de luz solar se relaciona con un 16% menos riesgo de sufrir demencia, según una investigación reciente. Además, estar expuestos a luz solar durante menos de 45 minutos al día se asocia a un riesgo relativamente alto de desarrollar estas patologías.
Un poco de actualidad en el mundo Psico
Un equipo de investigadores ha descubierto que las tasas de depresión clínica y aislamiento social son mucho más altas entre las personas que han perdido el sentido del olfato, equiparando esta alteración a otras consideradas severas como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares en lo que respecta a su impacto psicológico.
Una investigación muestra que las letras de la música pop han ido evolucionando durante las últimas décadas hasta volverse mucho menos centradas en el sentimiento de la empatía.
Según un nuevo meta-análisis, las personas tienden a creer que los demás tienen muchos más prejuicios que uno mismo.
Un promedio de exposición diaria a 1.000 lux de luz solar se relaciona con un 16% menos riesgo de sufrir demencia, según una investigación reciente. Además, estar expuestos a luz solar durante menos de 45 minutos al día se asocia a un riesgo relativamente alto de desarrollar estas patologías.
Título Original: 'El peso no cuenta toda la historia: la grasa que preocupa a tu cerebro'


.png)






.png)
No hay comentarios: